De acuerdo, ayer fue un día malísimo… uno de esos en los que te preguntas porqué narices te habrás levantado de la cama… uno de esos en los que te planteas si merece la pena vivir… y sólo tienes ganas de llegar a casa para poder cerrar la puerta y llorar a gusto…
Y después de llorar y llorar,
De gritar
De sentir que te ahogas porque no puedes respirar…
Después de tirar las cosas al suelo, y derrumbarte en el sofá porque no entiendes nada…
De repente paras, levantas la cabeza y te das cuenta que no pasa nada, que estás exagerando, que la vida no se acaba, que no es el fin del mundo, y que mañana, cuando te despiertes, será un nuevo día… y el sol volverá a brillar…
Así que hoy, cuando me he levantado, he decidido que ya no me voy a martirizar echándome la culpa de todo, que ya no voy a dedicar ni uno de mis pensamientos a pensar que algo no ha salido como yo quería porque no me lo merecía, porque algo malo había hecho… que no voy a tratar de buscar más una explicación, un porqué… que no voy a seguir hundiéndome mientras pienso que no me merezco esto…
Pero tampoco voy a echar la culpa a los demás… porque las cosas son así y ya está. Porque cada uno es como es, e igual que a mí me quieren a pesar de mis malos días, mis cambios de humor… con mis rarezas y con mi mala leche… yo también tengo que aceptar a los demás como son… porque es muy fácil estar al lado de alguien cuando todo va bien y desaparecer, o criticar, cuando algo va mal…
Aún así, tampoco disculpo lo que creo que está mal hecho, y espero que todo tenga una razón… pero sino la tiene… seguiré como hasta ahora, como si nada… porque estoy cansada de intentar controlarlo todo… y al final será lo que tenga que ser…
Espiral
Entra y busca su asiento. 12F, ventana. Deja el abrigo en el compartimento superior, se sienta y deja la mochila delante de sus pies. Sabe que la tiene que poner debajo del asiento, pero antes la abre y saca un sobre. Se abrocha el cinturón y espera tranquilamente a que todos lleguen a su sitio y el avión despegue… mientras mira por la ventana.
Una vez en el aire, cuando la señal del cinturón se apaga, se coloca los auriculares, pone la música de su IPod, abre el sobre y comienza a leer…
“Espero que me hayas hecho caso, y no hayas abierto la carta hasta que te encuentres sentado en tu asiento, en ese avión que te lleva a una nueva ciudad, a tu nueva vida, y… que poco a poco te aleja más de la mía.
No pretendo asustarte con estas palabras, sólo espero que aunque sea en la distancia, de alguna manera pueda mantener el contacto contigo, porque para mí eres alguien importante. Seguramente más de lo que te imaginas. Y aunque no puedo tenerte como quiero, sí que me gustaría poder contar contigo como amigo…
Simplemente mientras estuviste aquí, en Madrid, no encontré nunca un momento para poder hablar contigo con calma… y aunque a lo mejor tú no puedas comprenderlo, yo necesito darte las gracias.
Dirás que estoy exagerando pero, yo no sé si ha sido cosa tuya o mía, o un poco de los dos. No sé si es por tu forma de ser, o porque he cambiado mi actitud frente a la vida. Quizá es una mezcla de todo. Quizá simplemente, por una vez, estaba en el sitio correcto en el momento adecuado.
Toda mi vida me he escudado en mi timidez, en mi inseguridad, en el hecho de tener que hacer siempre lo correcto, para no hacer realidad mis sueños. Pero este último año no, esta vez ha sido distinto. Ahora tengo ganas de vivir y de sonreir. De salir a la calle y disfrutar. De decir lo que quiero. De hacer lo que me da la gana. De no arrepentirme de nada (aunque eso todavía lo tengo que perfeccionar).
Creí que era por ti. Porque me hacías ser distinta. Ser yo misma. Sin importarme nada. Me sentía libre. Confiaba en ti. Me sentía bien… pero luego me he dado cuenta que a lo mejor es por mí. Por mi actitud. Porque por una vez decidí vivir día a día. Esta vez quise disfrutar, y enfrentarme a todo, sin preocuparme de nada.
Y aún así no podía dejar de pensar que en algo has influido, y que en el momento que te fueras, que desaparecieras de mi vida, ya no podría esperar a verte todos los viernes en el mismo sitio y a la hora de siempre… y todo volvería a ser igual que antes de conocerte.
Pero me fui preparando para ese momento, porque me niego a volver a ser la chica tímida y miedosa que he dejado atrás. Porque no quiero que mi estado de ánimo vuelva a depender de nadie más que de mí misma… y creo que lo estoy consiguiendo.
Y aunque cuando me enteré que te ibas no pude evitar llorar, esta vez no pensé que era el fin del mundo. Simplemente te deseé suerte, porque de verdad creo que te mereces más que nadie encontrar tu sitio en este mundo, y ser feliz. Y si eso tiene que ser en otra ciudad, en otro país… si eso significa que quizá no vuelva a saber de ti nunca más… pues lo aceptaré.
Sea lo que sea lo que haya sucedido… hayas tenido o no algo que ver en ello… yo necesitaba compartirlo contigo y agradecértelo.”
Espiral
Otra vez cayendo en la intención,
de engañar al corazón,
con otra dulce mentira.
Otro nuevo cambio de carril,
evitando coincidir,
tu mirada perdida..
Y en el mar de mis escombros,
sin quererlo te he encontrado a ti otra vez,
otra vez..
Y me vuelven tantas cosas,
que ya di por enterradas ayer,
y ya sé qué es..
Mentira,
porque el tiempo se marchó,
el pasado se quedó,
a recordarme tu herida..
Mentira,
porque no logré olvidar,
y aunque me quiera engañar,
es una causa perdida.
Y sé muy bien que es mentira..
Y como ves aun sigo aquí,
olvidándome de ti,
un par de veces al día..
Lo que el viento no arrastró,
se ha quedado en mi interior,
nada es como decían,
que la lluvia siempre pasa,
que las hojas caen y vuelven a crecer,
otra vez..
Que nada dura eternamente,
pero mientras llega sé que va a doler,
y ya sé que es..
Mentira,
porque el tiempo se marchó,
el pasado se quedó,
a recordarme tu herida..
Mentira,
porque no logré olvidar,
y aunque me quiera engañar,
es una causa perdida.
Yo sé muy bien que es mentira.
Que la lluvia siempre pasa,
que las hojas caen y vuelven a crecer,
otra vez..
Que nada dura eternamente,
pero mientras llega sé que va a doler,
y ya sé que es..
Mentira,
porque el tiempo se marchó,
el pasado se quedó,
a recordarme tu herida..
Mentira,
porque no logré olvidar,
y aunque me quiera engañar,
es una causa perdida.
Yo sé muy bien que es mentira..
(Maikel de la Riva & Pereza)Cuando llego por la mañana al trabajo, estoy feliz. Tengo un ambiente en la oficina que muchos envidiarían, y mi jefa, es además, mi compañera y amiga. Siendo práctica, tengo la vida solucionada. Llevo cuatro años en la misma empresa, y, aunque sin contrato fijo, sé que podría quedarme aquí de por vida, con unas condiciones más que razonables. No tengo nada por lo que quejarme…
Pero lo hago. A veces salgo desquiciada después de largos días sentada en mi mesa frente al ordenador, revisando facturas, números, contestando mails, corrigiendo archivos… y no puedo evitar preguntarme cuando piso la calle, si esto es realmente lo que quiero para el resto de mi vida.
Y no sólo es el trabajo, es esta ciudad que, aunque la adoro con locura, siento que me corta la respiración. Es como si me quedara sin oxígeno y tuviera que salir corriendo para poder vivir. Y sé que no es su culpa, es sólo mía, pero me siento prisionera, sin libertad. Aquí sigo unas normas demasiado exigentes, que me impongo a mí misma, no importa si estoy de acuerdo con ellas o no, sólo me repito que las tengo que cumplir.
Sin embargo… cuando viajo, cuando me subo a un avión, un tren o un coche… cuando traspaso sus fronteras… mi estado de ánimo cambia radicalmente, mi personalidad se transforma. Soy otra persona. Me siento libre! Puedo decir, hacer, sentir, lo que me dé la gana sin ningún tipo de impedimento!!
El problema es que ese mismo miedo que desaparece cuando estoy lejos de Madrid, es el que me aferra con todas sus fuerzas a esta cuidad, cuando paso mis días en ella. Ancla mis pies, y no me deja volar. Y todo aquello que soñé e imaginé en esos viajes a otras ciudades, a países lejanos, se diluye y queda almacenado en un huequito de mi memoria, y poco a poco lo olvido…
Y entonces, me escudo pensando que debo ser práctica, y dejar de soñar. Me recuerdo a mí misma que muchos darían lo que fuera por estar en mi pellejo, y que debería centrarme y dejar de dar tantas vueltas a todo en mi cabeza. Al fin y al cabo tengo un futuro por el que luchar, y ahora mismo estoy bien posicionada…
Pero y, ¿si yo no quiero ese futuro? ¿Y si a mí no me sirve sólo ganar dinero y dedicarme a lo que estudié? ¿Y si yo lo que quiero es largarme de aquí y volver a empezar? No sé que es lo que quiero hacer, pero sé que no quiero esto para el resto de mi vida. A veces pienso que me podría largar y dedicarme un año a mí misma para encontrar mi camino, pero tengo miedo a no encontrarlo nunca, o de que al final vuelva sobre mis propios pasos, y acabe en este mismo sitio… 
Espiral
Hay días en los que te sientes morir.
Días en lo que no puedes parar de llorar
Días en lo que sientes que todo el mundo está contra ti
Y que hagas lo que hagas no sirve para nada.
Días en los que luchas con todas tus fuerzas, aún sabiendo que la batalla está perdida
Días en los que tiras la toalla porque ya no puedes más.
Días en los que tratas de avanzar contra el viento, mientras este te empuja hacia atrás.
Días en los que te das una y otra vez contra un muro, aún sabiendo que es imposible que lo puedas derrumbar.
Días en los que tu alma se desangra, y tu corazón apenas soporta el dolor y está apunto de explotar!!
Espiral
I hate the way you talk to me, and the way you cut your hair.
I hate the way you drive my car, I hate it when you stare.
I hate your big dumb combat boots, and the way you read my mind.
I hate you so much it makes me sick,it even makes me rhyme.
I hate the way you're always right, I hate it when you lie.
I hate it when you make me laugh,even worse when you make me cry.
I hate it when you're not around, and the fact that you didn't call.
But mostly I hate the way I don't hate you,
not even close
not even a little bit
not even at all.
(Película: "Ten things I hate about you")
Espiral
Pasan las noches y yo sigo sola, porque tú no estás a mi lado.
Sé que estás con ella, y la envidia me corroe.
No puedo hacer otra cosa que desear que la abandones, y vengas a mi lado.
Sueño que me miras, que me abrazas y me besas.
Que estamos juntos y somos felices.
Dejo volar mi imaginación durante unos minutos…
pero enseguida vuelvo a la realidad y me reprocho a mí misma, recordándome que no tengo derecho a soñar contigo.
Porque no eres mío.
Porque aunque estás con la otra, resulta que “la otra” en esta historia, soy yo…
Espiral

Son las siete y cuarto de la mañana y suena el despertador otro día más. Lo apagó enseguida, me doy media vuelta y me acurruco en la cama. “No quiero” susurro medio dormida. No quiero levantarme, ni ir a trabajar. No quiero moverme de aquí. Lo único que quiero es quedarme debajo de las sábanas, como si no existiera, como sino pasara nada…
Pero me levanto, me ducho, me visto y salgo a la calle. Me meto en el metro y media hora más tarde, estoy en la oficina. En realidad es como si hubiera puesto el piloto automático. Son tantos años haciendo todas las mañanas el mismo recorrido, que mis pies ya van solos… aunque mi cabeza esté a kilómetros de aquí.
Me siento en mi sitio, intentado pasar desapercibida, porque aunque es verano y hay poca gente, suelo desayunar con un par de compañeras, y hoy, sinceramente, no puedo. Siento que si alguien se acerca para decirme cualquier cosa, que si tengo que contestar, si tengo que abrir la boca, voy a explotar!
Hoy solo tengo ganas de llorar. Tengo ganas de gritar, de correr y correr hasta quedarme sin aliento...
La mañana pasa lentamente y mientras, trato de evadirme, intentando concentrarme en los presupuestos. Cualquier cosa con tal no de escuchar mis pensamientos. Porque hoy están envenenados, y no puedo permitir que invadan mi cabeza.
Sólo espero que lleguen pronto las tres y pueda irme a casa ya… antes de que todo me supere y rompa a llorar. Sin embargo, después de comer, paso la tarde tranquila y pienso que aquello que me afectó por la mañana ha debido de pasar porque ahora, tumbada en el sofá, ya me siento mucho mejor…
Y suena el teléfono. “¿Unas cañas?” “Esta tarde”. Porqué no! Me ducho, me lavo el pelo. Pongo música mientras me arreglo… y parece que ya va todo mucho mejor!
A las nueve salgo de casa, y mientras espero al autobús, noto que brota otra vez ese malestar. Busco pensamientos positivos, que me hagan reir y olvidar, pero no los encuentro… con los ojos ya vidriosos, y punto de darme la vuelta… trato de controlar mi respiración, cuento hasta diez, suspiro y parece me vuelvo a estabilizar…
Saludo a mis amigas, me pido una clara con limón y mientras charlamos en el bar, no paro de reir, contando anécdotas del verano, el viaje, planeando el futuro… tirarnos en paracaídas, salir, ir a pueblo un fin de semana… y creo que me empiezo a animar…
Pero de vuelta a casa, otra vez me invade la tristeza, angustia desesperada por salir, que yo no hago más que frenar. No entiendo muy bien de donde viene todo esto. Me pregunto si será el famoso síndrome pos vacacional, la pérdida de un ser querido hace dos semanas, la típica crisis de los 30, uno de mis típicos cambios de humor… o simplemente un mal día y nada más!
El caso es que me estoy volviendo loca, que siento que mi vida está fuera de control. Qué nada tiene sentido… que no sé que demonios hago ilusionándome con quien no debo, que no sé porqué narices sigo en la misma empresa de hace cuatro años sino es lo que quiero, que con la edad que tengo nunca he conocido el amor, y que al paso que voy, aunque siempre he dicho que me veo viviendo sola en el futuro, es verdad que me voy a quedar soltera de por vida. Y que ya lo sé! que de esto no se ha muerto nadie, pero a veces, como nos pasa a todas, me encantaría tener un marido a mi lado que me quisiera y me hiciera sentirme protegida, y un par de niños revoloteando por la casa…
Pero luego… si lo pienso bien estoy feliz con mi vida, mi familia, mis amigos, mis viajes, mis aventuras… y realmente no sé si sería capaz de cambiar lo que tengo por una nueva vida… a lo mejor es que simplemente… a veces deseamos lo que no tenemos!!!
Y mientras me pongo el pijama, me doy cuenta que se me han pasado otra vez las ganas de llorar!... Me meto en la camita, apago la luz, cierro los ojos y me dispongo a soñar…
Espiral